
Pero además, en el laboratorio electrónico se pueden hacer cosas inimaginables en el cuarto oscuro tradicional, como cortar y pegar partes de una imagen en otra y así, por ejemplo, modificar por completo el contexto de un personaje. Esta enorme capacidad de alteración del contenido es uno de los aspectos mas controvertidos del tratamiento digital, pues pone en tela de juicio la credibilidad de la fotografía.
El laboratorio digital también facilita la realización de toda clase de efectos especiales. Para posterizar una imagen, por ejemplo, bastan unos toques de ratón, frente a las horas de trabajo que esta transformación exige en el laboratorio tradicional, dado que se trata de una alteración de las relaciones tonales, basta con modificar los valores numéricos contenidos en los bits que definen cada píxel. De la misma forma podía hacerse una solarización (que combina los efectos positivo y negativo). O aplicar color a un original en blanco y negro. O crear colores falsos alterando las relaciones entre valores de los píxeles y representaciones del color.
Una de las posibilidades más impresionantes del tratamiento digital de la imagen es la de combinar imágenes para crear con ellas realidades nuevas. El artista electrónico maneja los píxeles igual que el pintor los óleos o las acuarelas, pero el resultado es a veces mas sugestivo, pues goza del realismo de la fotografía y de la falta de limitaciones técnicas de la pintura.
Una vez recogida o manipulada, la imagen se imprime para que otros puedan verla.
Fuente:
*Manual Completo de Fotografía- Celeste Ediciones- Madrid,1998
*http://www.gusgsm.com/node
No hay comentarios:
Publicar un comentario